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Sra. Carmen Santiago Mora
Apreciada amiga, me da una enorme alegría saber que esta usted bien. Igualmente nuestro hijo.
Reciba mi agradecimiento y mis disculpas, por todas aquellas oportunidades, en que quizás, fui necesario. Y no estuve allí.
Aun que siempre tuve claro que es usted una mujer, de gran valor y que nada la detendría, ni le impediría lograr sus propósitos de vida, para ser feliz.
La presente no tiene otro fin, que el de darle a conocer las posibilidades de localizarme, si alguna vez las circunstancias así lo requiriesen.
Respeto totalmente cualquier decisión, que haya tomado en relación a mi hijo. Porque se que siempre estará en su mente, la dirección correcta para el bienestar del mismo.
Usted siempre se ha distinguido por no decir mentiras, así que me provoca grandes dudas el tema en relación a lo que la Sra. G.R.I. (Que tan gentilmente esta ayudándome en esta comunicación) me manifiesta. Que ha decidido usted decirle al niño mentiras, sobre su verdadero origen paterno.
Creo firmemente que padre es aquel que cría y educa, no el que simplemente engendra.
Sin embargo, hay circunstancias de la vida, que no pueden soslayarse, minimizarse y mucho menos mentir.
Porque de igual forma, que no se puede tapar el sol con un dedo, jamás se puede ocultar definitivamente, LA VERDAD.
Yo también crecí sin papá, Al hombre que yo llamo padre, es un hombre generoso que me adopto como su hijo, y procuro que jamás me faltase nada. Ni educación, ni amor, ni salud.
Pero siempre sentí en mi corazón el deseo se conocer, estrechar, o simplemente ver, al complemento del origen a mi existencia.
Seguramente entonces yo decidiría por mi mismo, el grado de relación y afecto, que ese extraño ser, despertaría en mí.
Pero seria mi decisión, seria mi elección, a la única, que por lo menos, tenia el derecho de saber y conocer plenamente.
Le comento que, nuestro hijo, tiene 4 hermanas, una en Argentina, Una en México y dos en Estados Unidos, todas conocen su existencia, y a todas les entusiasma saber de un hermano que es varón.
Mantengo con sus mamas, la misma extraordinaria relación de amistad, afecto y convivencia, que con la Sra. G.R.I
No puede ser menos, cuando se entrelazan los destinos de dos seres, con algo tan imborrable, que es la fusión de los genes, en un ser humano nuevo, único y divino.
Los rencores, resentimientos, y amarguras, son principios que hace ya muchos años, he tratado de mantener lejos de mi energia de vida.
Aunque no interferiré jamás, y de ninguna manera en sus decisiones, mucho menos entorpecería la felicidad que le rodea, con su pareja.
Sin embargo, seria sentirme aun mas incompetente, si además también, guardo silencio en lo que en mi opinión este tema compete.
Agradezco y enaltezco infinitamente, al hombre que esté brindando a mi hijo, amor, educación, sostén y la guía moral, que debí hacer yo mismo.
NO puedo cambiar el curso de los hechos, ni retroceder en mis actos. Pero si puedo pedirle perdón a usted, y a su pareja. Por mi falta oportuna de comparecencia.
Educar a un niño, no es ni tema, ni acto sencillo. Y mucho menos si el joven, despierta en sus genes un carácter similar al mío, demasiado fuerte, rebelde, introvertido, bastante soñador, y siempre alejado de la propia realidad.
Por ello ponderare, la paciencia que usted y su pareja tengan con el.
Mas sin embargo quiero hacerle saber, que a partir de HOY, y aun que parezca tarde, quizás recién vayan a comenzar, para usted, las verdaderas necesidades, sean estas de cualquier índole en la mantención, orientación, y educación de mi hijo
Por ello le manifiesto a usted. Que cuente conmigo.
No puedo pasarme la vida pidiendo perdón, pero si puedo terminar mi vida, haciendo lo correcto.
Reciba usted todo mi amor, reciba su esposo todo mi amor, y reciba mi hijo, desde este lastimado corazón, todo mis deseos de superación, fe y paz, se que con usted tendrá siempre AMOR, y de sobra.
Este hombre amiga, jamás ha olvidado el apoyo recibido por usted, y mucho menos a olvidado a su hijo.
En mi alma hay un vació de soledad y tristeza, a la que ruega, su hijo, nunca la sienta en su corazón.
Porque es aquello que te das cuenta, que a pesar de tener todo, algo le falta a tu vida, como un fantasma que ronda y te impide ser completamente feliz.
Me despido con mi mayor agradecimiento a su atención y generosidad del ser humano, que siempre he conocido en usted.
Atte. Abel Rodriguez Lopez
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Y estas son tus hermanas.
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Tus Hermanas
Tambien puede usted dirigir correspondencia a: abel.desestress@gmail.com
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